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Descripción del producto
Esta pulsera es una réplica de un original del siglo X encontrado en la isla de Man. Está elaborada en el estilo Mammen, propio de los vikingos que usaban la isla celta de Man como principal base de operaciones en el mar de Irlanda. Con el tiempo, la isla pasó a ser propiedad de la corona noruega. Sus motivos de dragones entrelazados la convierten en una pieza visualmente llamativa.
Fabricada en bronce, mide 7 x 5 x 2 cm. Se adapta a muñecas de entre 14 y 19 cm de circunferencia y es ligeramente ajustable.
Los dragones son la variante mítica de la serpiente y aparecen en los mitos más antiguos de la humanidad. Al expandirse las culturas por el mundo, su mitología viajó con ellas. En muchos pueblos indoeuropeos, los dragones ocupan un lugar central en sus tradiciones. En la mitología germánica y vikinga se los describe como monstruos devastadores: encarnan la bestia maligna que un héroe debe vencer. Estos dos arquetipos —el destructor y el adversario del héroe— se refuerzan el uno al otro.
En la mitología germánica, los anillos tenían un significado sagrado. Representaban el vínculo jurado entre quien los portaba y su gobernante, su tribu o una deidad. Torques y brazaletes eran comunes no solo entre los germanos, sino también entre escitas, celtas y otros pueblos indoeuropeos. La sociedad indoeuropea se cimentaba en los juramentos, sostenida por el concepto de orden cósmico. Los dioses protegían ese orden, que se expresaba en una estructura de clases donde las joyas simbólicas —como los torques— sellaban y confirmaban los lazos sociales.
