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Descripción del producto
Este cinturón está inspirado en un ejemplar del siglo X. La hebilla, de latón, sigue el estilo Ringerike. Fabricado en cuero de res de alta calidad, mide 165 cm de largo y aproximadamente 3 cm de ancho.
Los dragones eran la variante mítica de la serpiente y ya formaban parte de los mitos más tempranos de la humanidad. Con la expansión de los pueblos, su mitología se extendió por todo el mundo. En muchas culturas indoeuropeas, los dragones ocupan un lugar destacado. En la mitología germánica y más tarde en la vikinga, se los ve como monstruos destructores y, al mismo tiempo, como la bestia malvada que el héroe debe vencer. Estos dos arquetipos —el destructor y el adversario del héroe— se refuerzan mutuamente.
Los caballos también han tenido un papel central en todas las culturas indoeuropeas. Hace más de 5.000 años, en la estepa Póntico-Caspia, nuestros antepasados —los pastores de la estepa indoeuropea— domesticaron el caballo. Con el tiempo, desarrollaron una cultura ecuestre en la que el animal fue clave como medio de transporte, en la guerra y en el trabajo del campo. No sorprende que el caballo se integrara pronto en su mundo espiritual: creían que arrastraba el sol a través del cielo, por lo que lo asociaban con la fertilidad de las personas y de la tierra. También representaba la realeza y el vínculo entre la aristocracia gobernante y el territorio que dominaban.
