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Descripción del producto
Esta joya es una réplica de una fíbula romana del siglo I, originalmente usada por legionarios galos. Fue encontrada en el sur de Inglaterra y hoy forma parte de la colección del Museo Británico en Londres.
Esta fíbula muestra claramente el estilo artístico celta de La Tène. Se han encontrado originales similares en la Galia, donde los galos la llevaban, y con el tiempo los romanos adoptaron este símbolo.
El colgante reproduce la silueta de un caballito de mar estilizado, una forma que aparece con frecuencia en la cerámica y los grabados celtas del período medio de La Tène.
Dimensiones: 5,5 x 5 cm.
En todas las culturas indoeuropeas, el caballo ha tenido un papel central. Hace más de 5.000 años, en la estepa póntico-caspiana, nuestros antepasados —los pastores de la estepa indoeuropea— domesticaron al caballo. A partir de ahí nació su cultura ecuestre: el caballo se convirtió en medio de transporte, aliado en la guerra y apoyo en el campo. No sorprende que pronto entrara también en el mundo espiritual de esas sociedades. Se creía que el sol cruzaba el cielo tirado por un caballo, lo que asoció al animal con la fertilidad —tanto de las personas como de la tierra— y con la realeza, simbolizando el vínculo entre la aristocracia gobernante y el territorio que dominaba.
